Si teclean “sexo” en google aparece la burrada de 129 millones de páginas. Si le quitan la “o” serán 691 millones. Si escriben “sexualidad” la cifra se reduce a 13,5 millones y en inglés, “sexuality” salen 27,6. ¿Qué nos dice esto? Primero que lo que triunfa es la carnaza y segundo que hay muy poco conocimiento sobre lo qué es y lo que engloba la sexualidad. De eso quiero hablar.

¿Qué es sexualidad?

Según la RAE, sexualidad (De sexual).
1. f. Conjunto de condiciones anatómicas y fisiológicas que caracterizan a cada sexo.
2. f. Apetito sexual, propensión al placer carnal.

Y sexo (Del lat. sexus).
1. m. Condición orgánica, masculina o femenina, de los animales y las plantas.
2. m. Conjunto de seres pertenecientes a un mismo sexo. Sexo masculino, femenino.
3. m. Órganos sexuales.
4. m. Placer venéreo. Está obsesionado con el sexo.

Normalmente confundimos estos dos términos fundiendo su significado. Pero no es así. El sexo es una parte de todo lo que engloba la sexualidad. Sin embargo, como hemos comprobado antes tiene menos seguidores. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS)…

“la sexualidad es un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vivencia y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y las relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales” (OMS, 2006).

Siendo un aspecto central del ser humano, que es tanto innato como aprendido, ¿no creen que la tenemos descuidada? La sexualidad podemos dividirla en cuatro campos: el erotismo, la vinculación afectiva, la reproductividad y el sexo genético (Genotipo) y físico (Fenotipo).

  • El erotismo es la capacidad de sentir placer a través de la respuesta sexual, es decir a través del deseo sexual, la excitación sexual y el orgasmo.
  • La vinculación afectiva es la capacidad de desarrollar y establecer relaciones interpersonales significativas.
  • La reproductividad es más que la capacidad de tener hijos y criarlos. Incluye efectivamente los sentimientos de maternidad y paternidad, las actitudes de paternidad y maternidad, además de las actitudes favorecedoras del desarrollo y educación de otros seres.
  • La característica del sexo desarrollado comprende el grado en que se vivencia la pertenencia a una de las categorías dimórficas (femenino o masculino). Es de suma importancia en la construcción de la identidad, parte de la estructura sexual, basado en el sexo, incluye todas las construcciones mentales y conductuales de ser hombre o mujer. Aquí también se incluyen las distintas orientaciones sexuales.

Pero dejemos las conferencias para otro momento. Vayamos al meollo. Como ven, la sexualidad implica multitud de caracteres, que sin una cuidada formación y difusión, nos llevan a la ignorancia y de la ignorancia a los problemas hay un paso. Cada etapa del ser humano está determinada por una vivencia sexual distinta condicionada por la edad, por lo que cada etapa de la vida necesita conocimientos y experiencias específicos para su óptimo desarrollo. En este sentido, para los niños es importante conocer su cuerpo, sus propias sensaciones y aprender a cuidarlo. Un niño o una niña que puede nombrar las partes de su cuerpo (incluyendo el pene, el escroto o la vulva) y que ha aceptado que es parte de él, es más capaz de cuidarlo y defenderlo. En esta etapa aprenden a amar a sus figuras importantes primero (los padres, los hermanos) y a las personas que los rodean, pueden tener sus primeros enamoramientos infantiles (que son diferentes de los enamoramientos de los adolescentes) y también viven las primeras separaciones o pérdidas, aprenden a manejar el dolor ante éstas. En cuanto a la reproductividad, empiezan a aprender a cuidar de los más pequeños (pueden empezar con muñecos o mascotas) y van desarrollando su capacidad reproductiva. También tienen grandes dudas sobre su origen, generalmente las dudas que tienen con respecto a la relación sexual necesitan la aclaración del sentido amoroso y del deseo de tenerlo que tuvieron sus padres. Les resulta interesante el embarazo y el nacimiento en un sentido de conocer su propio origen. Sobre todo será importante indagar la pregunta y responderla al nivel de conocimiento de acuerdo a la edad del menor.

¿Cuántos aspectos que parecen ajenos al sexo? Pero es que es real… el sexo, mejor, la sexualidad nos rodea y no sólo me refiero a películas porno. Es mucho más y ya no sé cómo explicarlo. Es todo. Y sólo he puesto el ejemplo de los niños, pero si no lo abordamos desde que nacen y atendemos sus necesidades, no podrán formar su propia identidad sexual y más tarde, si no tienen una salud sexual, vendrán los problemas. ¿Qué problemas? Pues… en el sexo, los problemas homofobia, violencia contra la mujer, inequidad sexual, etc. En la vinculación afectiva se encuentran las relaciones de amor/odio, la violencia en la pareja, los celos, el control de la pareja. En el erotismo presentarán problemas tales como disfunciones sexuales o las infecciones de transmisión sexual. En cuanto la reproductividad se observan desórdenes de la fertilidad, violencia y maltrato infantil, abandono de los hijos, etc.

¿Les suena de algo todos estos problemas? De hecho, la mayoría de consultas que llegan a los médicos en materia sexual suelen ser por esa falta de salud sexual y de conocimientos sobre sexualidad. Entonces, ¿por qué seguir negando esa necesidad de acceso a la información? No cabe en mi cabeza.

Es imposible abordar este tema en un solo post. No va a arreglar el mundo, pero si podemos reflexionar sobre esto. En mi caso, he sido y sigo siendo una inculta sexualmente hablando. Tema tabú en mi casa, tema blasfemo en mi colegio de monjas, tema desvirtuado en mi grupo de amigas, sin acceso ninguno a información alguna… normal señores fue mi reacción cuando tuve mi primera regla. Cuando fui al baño y vi lo que había en mis braguitas, aún habiendo estudiado unos años antes lo que era la reproducción humana impartida por una monja, grité. Grité con fuerza y me eché a llorar. Rápidamente acudió mi madre, que al verme, sin explicar ni decir nada abrió un cajón del que extrajo esos pañales extragruesos que ella usaba pero no sabía para qué. Con una destreza, debida a la mecánica repetición de su experiencia, me cambió de braguitas y plantó ese pañal que me hizo sentir aún más violenta, aún más incómoda y aún más ninguneada. Todo esto en silencio. Ni una explicación ni un porqué ni una palabra. Sólo un simple “ale, arreglado” y se marchó de ese baño para seguir con sus cosas. Y ahí me quedé sentada durante no sé cuánto tiempo con un sentimiento de suciedad, pecado –si, pecado- y de vulnerabilidad como nunca antes había sentido.

Cuando me senté a comer, noté las miradas de mis padres fijadas en mí, notaba ese pañal incomodándome, notaba un dolor en la tripa que no era indigestión, notaba la impureza y me sentía mal. Sólo al final de la comida, mi madre rompió el silencio con un “¡Felicidades, ya eres una mujer!”. Mi padre también me felicitó y sentí asco. Y sentí vergüenza cuando mi padre me dio un beso. Por la tarde mi madre se sentó conmigo porque quería tener una conversación de “mujer a mujer”. Tenía que explicarme cómo era ser mujer. Mi primera conversación de sexualidad desde que nací y tenía mil dudas que aclararme, pero me daba vergüenza hablar con ella y a ella le estaba costando la vida encontrar las palabras. ¿Situación cómoda? Todo lo contrario. Quería huir, pero ella empezó a hablar. “Bueno, ya te ha bajado la regla y eso quiere decir que ya eres una mujer. Así que tendrás que aprender lo que a partir de ahora tienes que hacer”. Me explicó cómo cambiarme de compresa, me explicó cada cuanto me vendría, me explicó cómo calcular los periodos, me explicó cómo asearme y acto seguido me advirtió… “Ahora deberás tener cuidado. Tener la regla significa que puedes tener niños, así que tienes que evitar que alguien pueda propasarse contigo. Es nuestra responsabilidad cuidar nuestra virtud y espero que sepas hacerlo. Ya que ciertas cosas sólo se pueden hacer cuando se está casado”. Y aquí se acabó mi primera y última conversación de sexualidad con mi madre, ya que nunca más he vuelto a tener ganas de hablar con ella de estos temas. Claro, ¡¡¡fue tan cómodo y natural la primera vez!!!

Y para rematar el día, acudí al campo. Reunión familiar. Mi querida madre había pregonado mi secreto a toda la familia y, como somos pocos, tuve que aguantar besos y felicitaciones de todos y cada uno de mis tíos, tías y abuelos. Cada beso me ensuciaba más, cada abrazo de mis tíos me violentaba más, cada carantoña de mis tías me hundía más. Esa noche al meterme en la cama me di cuenta de que estaba maldita. Ser mujer era una condena. Tenía que evitar que cualquier hombre quisiera quitarme mi virtud como me había dicho mi madre y todos los hombres empezaron a darme asco. Hasta tuve pesadillas durante días. A partir de ese día, escondía y camuflaba mi cambiante cuerpo para que nadie me mirara y para no verlo yo también porque lo odiaba. Evadía cualquier contacto con un miembro del género masculino -incluyendo a mi padre- y me asustaba todo.

Y así fue todo hasta que llegó mi siguiente duda, mi siguiente comezón, mi siguiente pecado… el día que descubrí lo que era el placer. Pero esa es otra historia. Toda esta experiencia tan importante que es la primera menstruación en la vida de una mujer fue para mi de lo más traumática y desagradable. Muchas veces la he imaginado si en mi casa la sexualidad o el sexo hubieran sido algo hablado, normal, natural y perfectamente asumido. Si eso hubiera sido así, creo que me hubiera ahorrado muchísimos problemas posteriores: en mi vida diaria no habría sido tan introvertida, miedosa, insegura, tímida; no habría tenido tanto miedo del sexo opuesto ni del sexo ni del ginecólogo… Y en mi vida íntima no habría tenido tantos miedos, tantos reparos, tantos obstáculos… que me han impedido vivir y sentir plenamente mi vida sexual. De hecho, aún estoy batallando con esos handicaps.

Por eso, hoy valoro esos conocimientos que he tenido que buscar por mi misma. He tenido que formarme sexualmente tardíamente y soy consciente de todas esas carencias, de toda esa evolución que me he perdido. He tenido que ir desde la primera exploración que un niño hace de su cuerpo, descubriendo todas las partes que lo componen, hasta mis valores y sentimientos con un fin: descubrir quién soy, cómo soy y porqué soy como soy.

Me estoy conociendo y emplearé toda mi vida en hacerlo. Y en lo que pueda, ayudaré a todo el que me rodea para que se conozca en todas sus dimensiones y ámbitos. Y cuando tenga hijos, otro gallo cantará, pero aseguro que valoraré su educación sexual, contribuiré a su formación para que ellos disfruten de una buena salud y vida sexual.

Estaba oyendo:Sexo y Religión de Ska-P (pulsa para reproducir)