Ya hablé en otro post de mi vida como gorda (LA VIDA DE UN GORDO) y hoy les hablaré de algo referente a la obesidad: ASOCEAO. Pero vayamos por partes y empecemos por el principio.

Hace unos años, navegando por internet encontré, por casualidad, comunidades de gordos en las que se hablaba de problemas, situaciones, consejos, anécdotas…bla, bla, bla. Fueron muy útiles para mi tras la operación, a nivel personal, porque encontré gente con la que compartir mis sentimientos, vivencias y problemas. Esa fatua ilusión de no sentirte un bicho raro al ver cómo gente de cualquier punto del globo terráqueo pasa por lo mismo que tu, pero ese alivio duró poco.

Pronto me saturé de unas conversaciones tan monotemáticas y de una larga repetición de frustraciones, miedos, inseguridades… Al final, comprendí que lo que unía a todos los que participaban en esos foros era la frustración de unas expectativas no satisfechas. Me saturó la desesperación, la tristeza, la soledad… tantos sentimientos negativos que amargaban a tanta gente en un momento en el que yo empezaba a encontrarme a mí misma por el subidón de autoestima que estaba experimentando al bajar de peso que no lo vi apropiado y tampoco sentía que encajaba porque me colocaban en otro escalafón por estar ya operada. ¡Qué ironía!- pensé- hasta en el mundo de los gordos hay clases. Al final, el deseo último de todas esas comunidades es ser y estar delgado. Entrar en el mundo de los delgados para mí no es viable. Quien ES gordo lo es toda su vida… ESTÉ O NO gordo. Al menos en mi opinión, la gordura conlleva una forma de pensar o de ser que no cambia, aunque si cambien los kilos en la báscula, pero ese es un tema que merecería un post aparte.

Sin embargo, entre todas esas comunidades, me topé con algo muy distinto que captó mi atención. Una iniciativa nueva en España que proponía algo totalmente nuevo: la aceptación de uno mismo. Entré, examiné la web que parecía igual al resto, casi con las mismas secciones, pero el contenido no era el mismo. Leí, analicé, pero no me terminaba de cuadrar, aunque la idea me parecía buena. ¿De qué les estoy hablando? Disculpen, estaba en mis propias meditaciones, les hablo de ASOCEAO (Asociación Española para la Aceptación de la Obesidad) y de su página web www.gordos.org.

Esta asociación defiende la idea de que “las personas obesas son bellas, por dentro y por fuera y pueden estar sanas “a pesar” de su obesidad” y huyen del enfoque fatalista que se da a la condición de obeso que tanto predomina en otros foros que provocan ese sufrimiento en el que viven la mayoría de gordos. ASOCEAO propone que “se puede ser gordo, sano y sexy, sí, las personas gordas también son atractivas para mucha gente, aunque sea algo impensable para muchos”. Estos son los principios básicos del Size Acceptance Movement o Fat Acceptance Movement y esta es la primera asociación española que conozco que sigue estos principios.

Pero como ya he dicho, los principios de esta asociación no terminaban de encajar en mi cabecita: “¿cómo se puede ser feliz siendo gordo?, ¿cómo poder hacer vida normal siendo gordo?, ¿cómo llevar una vida sana y saludable siendo gordo y qué hay de las co-morbilidades (enfermedades asociadas a la obesidad)?, ¿qué calidad de vida puedo llevar siendo gordo?”… y mil preguntas más como ésta asediaron mi mente. Así que contacté por mail con los fundadores de esta asociación y les planteé directamente mis preguntas recibiendo contestaciones aún más desconcertantes como “estar gordo no tiene porqué significar que no se está sano”. Esta gente está loca. -pensé- Si se está gordo es porque tienes una enfermedad llamada obesidad por lo que no estás sano. Y durante un tiempo, estuve cruzándome mails con los fundadores intentando entender la locura de esa gente que, con una paciencia infinita, respondieron cada una de mis preguntas, cada una de mis argumentaciones, cada una de mis ideas. Así es como conocí, virtualmente, a Héctor y Ana –fundadores de ASOCEAO-. Gracias a su historia personal, a sus propios descubrimientos y sucesos personales, a sus comentarios y respuestas entendí y comprendí este desconocido mundo del Size Acceptance Movement o Fat Acceptance Movement (Movimiento pro-aceptación de la obesidad) y por fin… algo empezó a encajarme.

Sé que no estoy consiguiendo ser clara en mi exposición, pero es que es difícil transmitir por escrito todo lo que me encantaría explicarles. Cambiar un esquema mental ya establecido es complicado. Si cuando naces te dicen que el mar es azul, lo fijas en tu mente como una verdad universal. Y de pronto, te encuentras a alguien que te dice que el mar no es azul si no que es verde o negro o puede ser marrón… es difícil cambiar de idea o modificar tu esquema mental. Pues con la obesidad es lo mismo. Desde pequeña me han metido en la cabeza que ser gorda es una enfermedad que hay que corregir o curar y asimilar la posibilidad de que los gordos pueden ser personas sanas… ¡¡¡Cuesta mucho!!! Es realmente complicado, pero es real y es verdad. Sin contar mis kilos, nunca he tenido nada grave. Mis analíticas eran muy buenas y era una persona sana. Sin embargo, he pasado mi vida de médico en médico, he estado tomando medicamentos constantemente, he estado haciendo dietas –que realmente SI variaban mis analíticas teniendo que tomar medicamentos para estabilizar las carencias-… ¡¡¡No es de locos!!! Estando sana he visitado médicos sin parar… ¿por qué? Es más, tras mi operación, sigo visitando médicos sin parar y haciéndome analíticas sin parar porque tengo deficiencias de hierro, vitamina B12 y de ácido fólico constantemente por lo que constantemente estoy tomando medicamentos para compensar esas carencias. Muchas veces pienso que tomo más medicinas que muchos ancianos… ¿qué tomaré cuando sea una vieja? ¿una farmacia entera?

Es de locos, pero todo esto pasaba constantemente por mi cabeza y sigue pasando. Tal vez, las ideas de ASOCEAO no sean una locura si no una respuesta. Tanto Héctor como Ana saben de mis dudas, pero también saben que apoyo esta iniciativa aunque aún no llegue a comulgar al 100% con todas las ideas. A lo mejor aún tengo muchas que cambiar en mi cabeza. En mi caso, soy una gorda más que siempre ha querido estar delgada y aunque haya conseguido bajar de peso sigo estando en una situación de sobrepeso (actualmente peso 90 kilos). Sin embargo, estoy bien y me siento bien con ese sobrepeso porque empiezo a aceptarme tal y como soy. Empiezo a encontrarme dentro de mi cuerpo, aunque haya días en los que me cueste más. Pero ¿qué hubiera pasado si desde el principio me hubiera aceptado como soy?

Ufff… creo que este es el peor post que he escrito por lo raro de mi exposición. Disculpen, pero me supera. No sé como estructurarlo. Supongo que es un tema que iré desarrollando en futuros artículos porque hay muchos detalles que dan para largos testamentos. Pero por hoy creo que debo cortar aquí. Digamos que esto ha sido una toma de contacto.

Les animo a visitar la página de ASOCEAO, les animo a cuestionarse el concepto de obesidad como enfermedad o como lacra social, les animo a cuestionarse su nivel de satisfacción vital, les animo a conocer el ser y el sentir de las personas obesas, les animo a descubrir nuevos puntos de vista, les animo a descubrir que el mar no es sólo de color azul.